Llamadme malpensada

El marcado CE establece que una máquina, (o equipo de trabajo o EPI) cumple con todas las disposiciones que le sean de aplicación, y por tanto cumple las disposiciones mínimas de seguridad y salud necesarios para que el uso de esa máquina (o equipo de trabajo o EPI) no suponga un riesgo para los trabajadores o usuarios.

Ahora bien, el sistema es tal, que es responsabilidad del empresario colocar el marcado CE; en determinados casos directamente por su cuenta y riesgo, y en otros tras la realización de ensayos normalizados por un organismo externo de certificación.

Es tras la puesta en el mercado de los productos y posiblemente tras la aparición de incidencias, que las autoridades pueden detectar que se ha usado el marcado CE incorrectamente (al margen de la intencionalidad), y retirar el producto que a pesar de tener aparentemente todo en regla, supone un peligro para la seguridad de los usuarios, así como sancionar a los responsables.

Siendo esto así, y aplicando aquello de piensa mal y acertarás, se me ocurre que un fabricante cuyo producto no esté sujeto a ensayos normalizados, podría estampar perfectamente legible un marcado CE, y “colar” en el mercado productos inseguros con la esperanza de que no le pillen. Es evidente que al igual que cuando uno se cuela en el transporte público puede salirte bien, o puede caerte una generosa multa que renueve tu interés por comprar el billete a partir de entonces. Ahora bien, entre la chiquillada de colarse en un tranvía y el acto deliberado de saltarse las medidas de seguridad hay una diferencia fundamental que son los daños a personas.

No podemos obviar que aquellos productos cuyo riesgos intrínsecos son elevados, y que requieren de importantes medidas de seguridad, requerirán de un ensayo de verificación, y declaraciones de conformidad emitidas por un organismo externo. Pero tampoco podemos ignorar que al laboratorio correspondiente se envían muestras y prototipos que bien podrían ser diseñados ex profeso para “pasar el examen”, mientras en la línea de producción se reducen costes, simplificando el producto.

Es un hecho que la comprobación de todos y cada uno de los productos es completamente inviable técnica y económicamente, así que nos queda confiar en la buena fe de fabricantes o en su miedo a ser sancionados, y en la efectividad de la administración para una detección temprana de fraudes de este tipo.

Sin embargo, llamadme malpensada, pero la proxima vez que tenga un EPI entre las manos, o una herramienta no podré evitar pensar si ese marcado CE está puesto con todas las de la ley, o si los productos asiáticos cada vez imitan mejor a los europeos.

 

Para más información: RD 1644/2008 y Directrices europeas relativas al Mercado Único.

 

PD: Tengo esto un poco abandonado. He estado bastante liada los últimos meses, y es que no es lo mismo estar desempleada que ociosa.

Una nota sobre los vehículos eléctricos

No cabe duda de que la industria automovilística está apostando por vehículos eléctricos más que nunca, y parece que será el futuro de la automoción, pero mantengamos una visión de conjunto.

El coche eléctrico está muy bien, no hace ruido ni tiene emisiones directas y por tanto es más limpio. Pero no olvidemos que si la energía para alimentar ese coche proviene de una central térmica, estamos contaminando igualmente solo que más lejos.  Con el añadido de que con las pérdidas en las líneas eléctricas de transporte, será necesario producir más energía de la que el coche necesita, para poder compensar dichas pérdidas.

El coche eléctrico verdaderamente verde será aquel que se alimente con energía producida en el punto de consumo y por medios renovables y/o no contaminantes.

Y para que esta tecnología suponga realmente una mejora para el medioambiente, no debemos olvidarnos de las baterías, o más concretamente de gestionarlas adecuadamente cuando acabe su vida útil, para evitar que contaminen el medio.

Como quejarse sin aportar nada es inútil, mis propuestas son:

– Que las electrolineras, estén alimentadas totalmente o al menos en un porcentaje significativo de energías renovables.

– Que la compra de coches eléctricos lleve aparejada de alguna forma la instalacion de solar fotovoltaica en cubierta. (ya sé que estos es inviable para los usuarios, que bastante es el coste del coche de por sí, pero estamos en el país de las subvenciones)

– Que la investigación en baterías se diriga hacia materiales menos tóxicos, y que se establezcan los medios adecuados para recuperar los materiales usados en ellas y reutilizarlos sea en el mismo sector o en uno nuevo.

Relacionado con el coche eléctrico pero en otra línea de pensamiento está el proyecto REVE, cuyas siglas responden a “Regulación Eólica con Vehículos Eléctricos”. Este proyecto ve los coches eléctricos como baterías rodantes, ni más ni menos, y habla de acumular el exceso de producción eléctrica de origen eólico en los mismos. Una idea muy interesante que espero se desarrolle acertadamente.

Definitivamente, el vehículo eléctrico tiene un papel importante en la transición hacia un nuevo modelo energético, así que será mejor hacerlo bien.

¿Cuantas renovables “caben” en Canarias?

Leo vía twitter (@ Sinergia3) que el cluster RICAM ha presentado un estudio realizado por la Universidad de la Laguna en el que se defiende que, en Canarias, el precio del kw·h producido con eólica es menor que el producido en las centrales térmicas. La fotovoltaica también, aunque la energía que produce tiene un coste unitario mayor, sigue ganando en este aspecto a las convencionales. Esto no deja de ser un incentivo para instalar más potencia de origen renovable en el archipiélago, y especialmente energía eólica. Sin embargo hay muchas más cosas a tener en cuenta.

Las energías renovables, frente a los muchos beneficios que tienen (producción eléctrica sin emisiones y sin consumo de combustible, reducción de la dependencia energética exterior, generación distribuida, modularidad…) tienen el inconveniente de la variabilidad. Esto es perfectamente solventable mediante sistemas de almacenamiento de energía, pero hasta que no se desarrollen lo suficiente,  no podremos tener unas canarias 100% renovables.

Bueno, maticemos, sí podríamos tener un archipiélago 100% renovable, pero asumiendo que no vamos a tener un 100% de disponibilidad de suministro (de momento). Nos hemos obstinado en adaptar la producción para que siempre esté disponible la electricidad que las cargas demandan, pero ¿y si apostamos por cargas gestionables?

Evidentemente, esto requeriría de un esfuerzo casi titánico por parte de las administraciones y de la población, para modificar unos hábitos de consumo que tenemos fuertemente arraigados. Básicamente, consumimos lo que queremos y cuando queremos, y que las centrales eléctricas se encarguen de responder. Pero ¿podríamos cambiar eso?

Vámonos por un segundo al terreno de la imaginación. Supongamos, por ejemplo, que tenemos sistemas de información en tiempo real, que contamos con buenos sistemas de predicción meteorológica que nos permitan conocer con un margen de error reducido cuánta energía se va a producir hora a hora (puestos a imaginar, minuto a minuto).  Supongamos también que los usuarios tienen cuantificadas sus cargas y pueden planificar cuándo accionarlas, por ejemplo, seleccionando la mejor hora para poner la lavadora, y la secadora… o para poner a cargar toda la colección de gadgets que hoy en día nos parecen indispensables (además las actuales baterías de ión – litio y las futuras de litio-polímero no tienen efecto memoria). Puestos a imaginar podríamos suponer que existe un medio de comunicación universal con una accesibilidad sin precedentes que permitiría intercambiar la información entre productores y consumidores… esperen, eso último existe, creo que se llama internet.  Sin duda, es díficil llevarlo a cabo pero ¿es imposible?

Si adaptamos, aunque sea parcialmente el consumo a la producción y no al revés, no se hace tan necesario contar con potencia rodante, dispuesta a respaldar a la red cuando se produce un pico de demanda. Si conseguimos amoldarnos a ese sistema, podemos instalar más potencia “variable” frente a la siempre constante y  regulable potencia convencional (léase centrales térmicas para el caso de canarias).  Y ya si se terminan de desarrollar sistemas en los que se pueda almacenar masivamente energía sin grandes pérdidas, entonces por mí, que se lleven los grupos diesel a tomar “viento” fresco… que personalmente me gusta mucho más ver un parque eólico con todos sus aerogeneradores girando simultáneamente, que una columna de humo saliendo de una chimenea. Sobre todo sabiendo que, de toda la energía contenida en el combustible que queman una gran parte se está perdiendo por esa chimenea en forma de calor y de nitrógeno oxidado.

Es solo una reflexión, y obviamente de la idea a la ejecución puede haber un trecho demasiado grande, pero es importante recordar que el hecho de que las cosas siempre han sido así, no significa que no se puedan cambiar. A fin de cuentas dicen que la innovación es el futuro, ¿no?

Retomando la pregunta del título, ¿Cuantas renovables “caben” en Canarias? – Pues dependerá de los esfuerzos que los usuarios estemos dispuestos a hacer.

Un saludo.