Ciencia para la eficiencia

En mi opinión, cuando se trata de acatar órdenes,  hay pocas cosas que den tanta rabia que asumir mandatos sin entender por qué debemos hacerlo. Es sumamente frustrante hacer o dejar de hacer algo “porque lo digo yo, y ya está”, y quizá es el motivo por el que cuando salimos de la infancia cuestionamos constantemente la autoridad que no vaya acompañada de buenas razones.

Esto me ha llevado a pensar que la mejor forma de conseguir que la gente de mi entorno se acuerde de desenchufar aparatos que no están en uso es explicarles qué es lo que pasa cuando no lo hacen.

En mi casa hay una pequeña radio que venía sin transformador, diseñada para ser usada a pilas, pero que como está fija en una habitación, se le puso un transformador de voltaje variable, y así no se gastan baterías. El problema es que dicho transformador está conectado constantemente y por más que he dicho que hay que desenchufarlo, cada vez que entro en la habitación me lo encuentro ahí, enganchado a la pared, estando la radio apagada, o a veces incluso encendida y en silencio, lo que es igual de inútil.

Así que he optado por colocar éste cartel al lado:

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Es otro posible uso de la ciencia para la eficiencia. ¿no?

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